|
¡Ah, qué año!
(embotellado en setiembre de 1998)
"He aquí reunidas de nuevo las maravillosas condiciones que,
desde hace más de un siglo, han dado origen a la reputación
de nuestros terrenos: floración homogénea y temprana, evolución
regular de la vegetación, verano cálido con sólo
algunas lluvias necesarias para el crecimiento y, finalmente, una madurez
precoz con una concentración muy importante de azúcar.
En los viñedos de vinos blancos secos la vendimia empieza el 30
de agosto.
En Raymond-Lafon, a mediados de setiembre unas lluvias ligeras crean una
humedad ambiente que permite al Botrytis Cinerea no sólo atacar
algunos granos, sino a veces propagarse rápidamente a racimos enteros.
Una selección de limpieza permite eliminar las pocas bayas estropeadas.
A continuación, dos vendimias fraccionadas (dos pasadas) permiten
recolectar la totalidad de las uvas con una concentración perfecta.
La vendimia termina el 8 de octubre. ¡Hay que remontarse a 1929
o incluso a 1893 para batir este récord de rapidez!
Tenemos en nuestras bodegas un vino muy complejo, potente y aromático,
que será para guardar largo tiempo, como mínimo igual que
los de 1989 y 1990.
Pierre y Charles-Henri MESLIER
Debajo un bello color dorado, uno descubre un vino suntuoso y delicado,
largo en boca, y de acuerdo con los años, los sabores de melocotón,
naranja y limón confitados, de miel y de especies.
Con una gran responsabilidad aportada por toda la familia MESLIER a su
viñedo donde el néctar duerme durante tres años en
barrica antes de embotellarse.
La originalidad esencial de la vinificación en esta región
reside en sus vendimias. No basta una maduración normal. Hay que
llegar a una "sobre -maduración" de la uva y a una especial
podredumbre tan particular de este microclima que ha sido calificado de
"noble". Está provocada por un micoderma característico
de este viñedo, de nombre científico botrytis cinerea, minúsculo
hongo que en las grandes añadas produce al famoso "rôti"
que se puede conocer en las viejas botellas.
Dado que la acción del hongo sobre el racimo no es uniforme, se
impone la vendimia grano a grano, debiendo suspenderse esta en caso de
lluvia hasta que la uva esté seca. Esto prolonga, como es natural,
la época de la vendimia, que llega a durar unos meses, con pérdida
de cantidad en provecho de la calidad y reduciendo el rendimiento que
suele ser inferior a 20 Hl por Ha.
El ideal, en años de características medias, sería
el de establecer después de la fermentación un equilibrio
entre el grado alcohólico (14º) y el contenido en azúcar
no transformado (4º de licor). Cuando se trata de una añada
excepcional, la diferencia entre uno y otro puede ser muy grande. Los
cuidados especiales van dirigidos a activar la fermentación alcohólica.
Como se ve, la gloria del SAUTERNES-BARSAC es costosa, pero en este país
no se sacrifica jamás la calidad en favor del precio a que resulte.
|