De
todos los lugares donde el hombre ha plantado viñedos,
el Duero es el más inverosímil de todos. Para
empezar, ni siquiera había tierra: sólo laderas
con una inclinación de 60º de pizarra y granito,
resquebrajadas e inestables, tostadas bajo un sol abrasador.
El milagro del Porto nace de la perseverancia de unos hombres
que durante generaciones han cavado la roca viva para plantar
sus viñedos.
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Historia del Vino do
Porto
Si bien como en todas las regiones importantes sus orígenes
llegan hasta la época romana, el vino do Porto tuvo que
esperar hasta el siglo XVII para que tuviera su gran expansión.
Por aquel entonces el ministro francés Colbet impuso
tales tasas al vino de Burdeos que los ingleses decidieron boicotear
los “clarets” galos.
En su búsqueda de nuevos proveedores, los comerciantes
de Plymouth, Bristol y Londres descubrieron las virtudes del
vino do Porto. Algunos comerciantes ya hacía tiempo que
estaban instalados pero les siguieron muchos más.
En 1703 se firmó el acuerdo de Méthuen por el
que el Porto tenía unas tasas aduaneras preferenciales.
El vino de Porto de aquel entonces no se parecía en nada
al que hoy conocemos. Era seco, robusto y aromático;
con una graduación natural bastante elevada. Para ayudar-le
a soportar las travesías por mar, se empezó a
fortalecerlo con la adición de aguardiente de vino.

El aguardiente se añadía durante el proceso de
vinificación – 1/5 parte de “brandy”–.
Al interrumpir la fermentación natural se descubrió
que el vino perdía algo de acidez, conservaba parte de
los azúcares del mosto, adquiría mayor delicadeza
y sus aromas se multiplicaban. El Oporto había nacido.
Para prevenir el fraude, el marques de Pombal ordenó
en 1757 delimitar el viñedo del valle del Duero, marcando
con sólidas señales de granito el emplazamiento
de los mejores pagos. Con el objetivo de establecer en los vinos,
reglas de producción muy precisas, cultivo de las viñas,
transporte y cata obligatoria, para verificar su calidad y ajustar
los volumenes de producción a los contingentes de exportación.
Jamás ningún viñedo del mundo estuvo dotado
de un instrumento de vigilancia tan severo.
La Denominación
La Denominación del Oporto se extiende a lo largo de
150 Km. En los que se encuentran 40.000 Ha. de viñedos
divididas en 85.000 parcelas clasificadas de la A la F, según
su suelo, posición, altitud, tipo de cepas, edad de las
cepas, entre otros factores.

Un sistema tan riguroso y preciso como el de Bourgogne o Burdeaux.
El Porto se divide en tres subregiones, bien diferenciadas,
que son:
- El Baixo-Corgo o Bajo-Corgo, uno de los afluentes del Duero,
se extiende de Barqueiros a Regua, con un clima tipo Atlántico
y un promedio anual de lluvia de 980 mm.
- El Cima Corgo o Alto-Corgo, la cual esta centrada en Pinhâo
y que produce los mejores Portos, tiene un clima Atlántico-Mediterráneo,
con un promedio de lluvias de 710 mm.
- El Douro Superior o Alto-Duero, que se extiende hasta Barca
d'Alba y tiene clima Mediterráneo, con un promedio anual
de lluvia de solamente 400 mm. El suelo más común
es el de arena y arcilla con partes gruesas (grava y piedras).
La profundidad depende de la posición de la terraza entre
1 y 1,3 m. divididas en dos capas, la superior de tierra y la
inferior resultado de la roca preexistente.
Con el sistema de terrazas la vendimia es forzosamente manual,
en pequeñas cestas que se vacían en los típicos,
profundos y estrechos cestos del Douro que se trasladan a través
de las terrazas.
Obviamente el clima tiene una gran influencia, como quizás
ninguna otra zona productora de vino tiene. El verano es sofocante
y seco seguido de inviernos fríos, es un clima adverso
de carácter mediterráneo, con una pluviometría
baja y una leve influencia de los vientos del Norte y del Atlántico
gracias al macizo del Marâo. Con suelos tan ásperos,
las cepas se ven obligadas a buscar agua y nutrientes hasta
más de 20 metros.
El clima de las tres zonas tiene importantes diferencias. Las
temperaturas varían inversamente a las lluvias, mientras
que el oeste es templado, en el este los veranos pueden ser
bochornosos y los inviernos muy fríos.
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