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Lustau fue fundada en 1896 por Don José Ruíz
Berdejo. Fue un modesto comienzo: Don José cultivaba
las viñas en su finca de Nuestra Señora de la
Esperanza en las afueras de Jerez de la Frontera, envejecía
los vinos en su casa de la viña y después los
vendía a las grandes bodegas exportadoras. De hecho,
fue un Almacenista.
En 1940, su yerno Don Emilio Lustau Ortega trasladó
la bodega al antiguo barrio de Santiago, de Jerez de la Frontera.
Allí fue ampliando el negocio lentamente, aún
como almacenista. Hoy las bodegas centrales de Lustau están
situadas en verdaderas “catedrales” bodegueras
adquiridas por la firma en la calle Arcos, 53 y que datan
del siglo XIX.
Desde 1950 hasta nuestros días, la firma se ha especializado
en el comercio exterior en el segmento de la alta calidad
de los vinos y Brandy de Jerez. En la década de los
70, la compañía continúa su expansión.
Primero se construyeron nuevas naves de bodega en la finca
familiar de Nuestra Señora de la Esperanza. Después,
a partir de comienzos de los ochenta, LUSTAU S.A, bajo la
dirección de Rafael Balao, se convirtió en una
de las compañías más innovadoras de Jerez.
Rafael Balao intuyó que Lustau devía que estar
en la vanguardia de la calidad. Su ideas de combinar tradición
e innovación, propicia el camino para que hoy Lustau
se identifique con Calidad y Prestigio.
Lustau Almacenista®, algunas de las bodegas de Jerez son
edificios enormes, del tamaño de teatros o catedrales.
Pero además, en los laberintos de estrechas calles
de las ciudades productoras de jerez, hay pequeñas
bodegas almacenistas, cuya capacidad puede ser de unos cuantos
cientos de botas.
Algunas tienen un pequeño patio para sentarse y disfrutar
tranquilamente de una copa a la sombra. Lustau empezó
en 1981 a embotellar y comercializar estos vinos muy especiales
como una gama de vinos Almacenistas. Creyeron que sería
justo que los Almacenistas tuvieran su propio reconocimiento,
así que el nombre individual de cada Almacenista aparece
en la etiqueta del vino.
En 1990, el destino de Lustau cambió al pasar a manos
de la conocida compañía Luis Caballero. Esto
dio a Lustau un considerable y seguro respaldo financiero,
y la posibilidad de desarrollo y expansión. Igualmente
se incorporó a la empresa la viña Montegilillo
situada en la zona del Jerez Superior.
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