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Vale la pena cartografiar todo el río
Loire, por muy complejo que sea, con todos los vinos que se
producen a su alrededor, y aunque se encuentren relativamente
diseminados, varíen sus zonas climáticas, su
suelo y sus tradiciones, y se cultiven cuatro o cinco variedades
importantes de cepas, tienen algo familiar en común.
Son ligeros, de acidez palpable, avinados y refrescantes.
El calificativo clásico sería "encantadores".
Se trata principalmente de vinos blancos.
Se dividen claramente entre los vinos secos del este (Sancerre
y Pouilly) y del oeste (Muscadet) y los más dulces
procedentes de Touraine y Anjou, en el centro, elaborados
con la cepa propia del Loira, la Chenin Blanc. Algunos vinos
de Touraine son tintos; el mejor se asemeja a un buen Beaujolais
Cru. Gran parte del vino de Anjou es rosado y no muy notable.
Las mejores zonas del Loira se indican en los mapas de estas
y las cuatro páginas siguientes.
El viñedo de la Bretaña
(casi se podría hablar del viñedo de Neptuno)
es la región de Nantes, el lugar de origen del Muscadet.
Éste fue el protagonista de la primera historia moderna
de éxito del Loira. Alrededor de cuatro décadas
atrás era un vin de pays desconocido. Hoy es la bebida
por excelencia para acompañar los deliciosos mariscos
del norte de Francia. Durante los últimos treinta años,
la superficie de viñedos ha aumentado en más
del doble. El Muscadet es barato y, sin embargo, perfecto
en su contexto; muy seco, pero más firme que ácido:
de hecho, en años secos puede carecer de acidez. Tal
como expresó un crítico francés: "Su
pálido resplandor dorado se proyecta sobre el color
púrpura de las ¡angostas y el nácar de
las ostras, sobre el rosa de las gambas y el rojo de los salmonetes".
Muscadet es el nombre del vino, no de
un lugar. Un 90 % de la superficie de la región de
Sèvre-et-Maine se dedica al cultivo de viñas,
que cubren las suaves colinas arenosas. El centro de este
distrito se encuentra alrededor de Vertou, Vallet, StFiacre
y La Chapelle-Heulin, el área donde la uva alcanza
el máximo de madurez, vida y aroma. Tradicionalmente
se embotellan sur lie -directamente de la barrica, sin trasegar-
y se incluyen los posos, que incrementan el aroma (de diferente
manera a la del Champaña).
El segundo
vino de la región, Gros Plant, puede resultar
muy agradable, semejante al Muscadet en estilo, pero con mayor
acidez. Alrededor de Ancenis, y a partir de Gamay y Cabernet,
se produce vino tinto en pequeñas cantidades, aunque
no se puede comparar con el delicioso Cabernet tinto de Saumur-Champigny,
río arriba, en Anjou.
Los vinos del Alto Loira son, casi en
su totalidad, productos para coleccionistas, con la excepción
de Pouilly y Sancerre. Los viñedos históricos
de Quincy y Reuilly, y una parte en expansión de MenetouSalon,
producen un Sauvignon blanco afrutado y con sabor a pedernal
y un Pinot Noir pálido que compite con Sancerre. Es
una región con futuro. No se puede decir lo mismo del
Coteaux du Giennois. Orléans, antiguamente famosa por
sus vinagres, ya casi no tiene viñedos. Cheverny produce
vino blanco seco de aguja a base de una cepa que no se encuentra
en ningún otro lugar, la Romorantin.
En dirección hacia el oeste, la
extensa región con la denominación de Touraine
encuentra su mejor expresión en la cooperativa de Oisly
et Thésée, cerca de Contres. Sus Sauvignon blancos
y los tintos de Gamay y Cabernet son verdaderas gangas. Amboise,
Azay-le-Rideau, Mesland y Valenlay emplean Chenin Blanc y
otras cepas; jasniéres, el Coteaux du Loire y los VDQS
Coteaux du Vendômois producen un blanco al estilo de
Vouvray y un tinto ligero del Pineau dAunis local.
La calidad irregular es el gran problema
de los viticultores de las regiones del norte. Muchos cultivos
del Loira varían tanto de un año a otro, que
a veces parece que se trata de vinos diferentes. Un otoño
soleado ayuda a madurar la uva hasta convertirla casi en uva
pasa, mientras que uno lluvioso proporciona un vino de gran
acidez. Esto justifica la importancia de la industria de vinos
espumosos. Los fallos relativos de Vouvray o Saumur, afrutados
pero ácidos, resultan ideales para transformarlos en
el espumoso Crémant de la Loire mediante el método
del Champaña.

Pouilly y Sancerre
Los vinos de Pouilly y Sancerre, en el
Alto Loira, tal vez sean los de más fácil identificación
de Francia. En estas colinas de piedra caliza atravesadas
por el río, la cepa Sauvignon Blanc aún produce
uno de los mejores vinos del mundo. Con frecuencia, su aroma
recuerda el del pedernal; es ahumado, ligeramente verde y
especiado, y lo primero que atrae a muchas personas intensamente
es su estilo veraniego. Nunca alcanza la complejidad y la
consistencia que la Chenin Blanc de Anjou y Vouvray puede
lograr con el envejecimiento. No obstante, el Sancerre y el
Pouilly-Fumé pueden ser excelentes acompañantes
para la comida, en especial si ésta se compone de mariscos.
La otra pasión de Sancerre es su pálido Pinot
Noir.
Pouilly-sur-Loire
es el pueblo; sus vinos sólo reciben la denominación
de Pouilly-Fumé cuando se elaboran a partir de uva
Sauvignon. Sin el atributo "Fumé", Pouillysur-Loire
es un vino ligero de "café" producido a base
de la suave Chasselas. (Tampoco guarda ninguna relación
con el Pouilly-Fuissé, el vino blanco de Mâcon.)
Las posibilidades
de escoger entre Pouilly-Fumé y Sancerre son muy limitadas.
Los mejores de cada uno tienen el mismo nivel; tal vez el
Sancerre cuenta con un sabor ligeramente más maduro.
En años de mala cosecha, sin embargo, pueden resultar
muy ácidos; su aroma se compara con lana húmeda,
e incluso peor. Después de tres años embotellado,
el vino ha desarrollado todas sus cualidades; no obstante,
no son vinos para guardarse durante mucho más tiempo.
En el pueblo de Bué, cuyo
mejor viñedo es Clos du Chêne Marchand, se produce
el vino más sólido y redondo de Sancerre. Chavignol
(especialmente Les Monts Damnés) puede ser más
fino. El vino de Ménétréol es más
acerino. Las fincas mayores y más conocidas en Pouilly
son el espléndido Château du Nozet y el Château
de Tracy.
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