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El Château d'Yquem es tal vez el
mejor vino dulce del mundo. Como todos los grandes vinos,
es el resultado de una serie de circunstancias naturales favorables,
unidas a una elaboración muy meticulosa.
La propiedad
es extensa, está situada en una colina donde también
se levanta el castillo que le da nombre, 104 hectáreas
plantadas con Sémillon en un 80% y Sauvignon Blanc
en el 20% restante.
Todos los años se arrancan aproximadamente
3 hectáreas de vides viejas, con la doble finalidad
de que descanse el terreno y quede sitio para nuevos plantíos.
El terreno
está formado por una capa superficial de arcilla
arenosa y guijosa apoyada sobre una caliza profunda, y es
drenado con gran esmero gracias a un sistema instalado en
1880.

En la época de vendimia, un equipo
de 150 personas trabaja durante 6 ó 8 semanas, ya que
la recolección se realiza grano a grano, solamente
los sobremadurados, repitiéndose este proceso hasta
11 veces en una sola cepa.
Nunca se insistirá demasiado
en el esmero con que se vinifica Yquem. En la casa nunca se
hacen concesiones en las operaciones de vinificación,
es el famoso rendimiento "una cepa un vaso", lo
que se traduce en un rendimiento real de 9-10 hl/ha. La fermentación
se prolonga entre 4 y 6 semanas y la crianza es de tres años
y medio en barricas de roble nuevo. El resultado es un vino
excepcional sin comparación alguna.
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