ESPIRITUOSOS
     
LAS RAZONES
de Glenfarclas
     

 

John Grant
1805-1889

 

 

 

 

Todas las destilerías escocesas tienen sus particularidades y su forma de hacer, la mayoría sin embargo y debido a que a lo largo de su historia han cambiado repetidamente de propietarios, han perdido gran parte de sus tradiciones, de los pequeños secretos, que hacen de una marca distinta de las otras.
Algunas destilerías, muy pocas, han conseguido mantenerse dentro de una misma familia, de padres a hijos. Los detalles, los importantes detalles, se han transmitido sin discontinuidad, ello les ha permitido conservar su propio estilo.
La destilería GLENFARCLAS es uno de estos pocos ejemplos, ahora en su quinta generación y la sexta en un futuro, está preparada para asumir el tercer milenio con fuerza renovada, a fin de mantener la posición privilegiada que hoy posee.
Detallaremos a continuación algunas de las razones que apoyan nuestro convencimiento de calidad y futuro.

 

EL ESPÍRITU DE LA INDEPENDENCIA

En un mercado cada vez más globalizado, The GLENFARCLAS es una de las pocas destilerías Escocesas que continua siendo familiar e independiente.
Esta independencia le ha permitido mantener un estilo propio de destilación y de buen hacer. La mayoría de las destilerías pertenecientes a multinacionales se ven sometidas a la moda o bien a una dirección ajena y lejana al lugar de destilación, las decisiones se toman en base a unos resultados de marketing, de gente que generalmente entiende poco de los procesos del whishy de malta.
La propiedad GLENFARCLAS pertenece después de cinco generaciones enteramente a la familia, y es ella la que decide, en la propia destilería – John el actual gerente, su padre y su hijo viven en una bonita casa al lado mismo, en la finca de Rechlerich – en base a los consejos que el maestro destilador, el personal de la empresa y los consumidores, les indican.

 

MANANTIAL

No muy lejos de la destilería, en la misma falda de las colinas del Benrinnes, nace el manantial que alimenta el proceso de destilación. Su caudal es uniforme todo el año y la calidad del agua excelente, no hay componentes calcáreos, ni sales ni arcilla, es la famosa agua escocesa.
Gracias a una producción limitada, esta agua es suficiente para todos los menesteres de la destilación y aún sobra para suministrar a los vecinos mientras que otras muchas destilerías deben utilizar agua de la red, debido a que no tienen manantial o bien su producción es demasiado grande.
El agua fluye directamente al tanque de disolución de la harina “El wash o papilla”. Posteriormente se volverá a utilizar el agua para reducir el grado alcohólico antes de proceder al embotellado.

 

LOS INGREDIENTES

Utilizando los mejores productos naturales de las tierras Escocesas, combinado con los métodos tradicionales de destilación, se produce el inolvidable sabor del GLENFARCLAS single malt y el resultado no puede ser sino inmejorable.
Se dispone del agua pura de un manantial propio, se utiliza cebada producida exclusivamente en las tierras Escocesas – un aroma más intenso que las importadas –, las levaduras son seleccionadas con sumo cuidado, los alambiques construidos especialmente, el personal del Speyside de padres a hijos integrados a la destilería, el envejecimiento en las tradicionales bodegas/almacenes Escoceses y las botas un alto porcentaje procedentes de Jerez... y lo que es más importante... tiempo, se dispone de todo el tiempo del mundo para que todos los componentes se casen.
GLENFARCLAS es consciente de que sólo los productos y procesos ampliamente adaptados a una zona determinada pueden dar el producto genuino.

 

LAS EXCLUSIVAS BOTAS

Cada año, como si de una promesa se tratara, John L.S. Grant se desplaza al sur de España, concretamente a tierras Andaluzas, a fin de seleccionar y comprar las exclusivas botas de Jerez, que previamente hayan contenido Fino y Oloroso.
En razón a la larga experiencia, es comúnmente aceptado que el whisky envejece mejor en las clásicas botas de Jerez, le dan a éste un toque de distinción, de delicadez, de complejidad... de alegría.
La destilería dispone también de las barricas de bourbon americano, pues es tradicional también su uso en las destilerías de Escocia, sin embargo en todos los tipos de GLENFARCLAS, como mínimo un 50% procede de las botas jerezanas, en otros es el 100% de su composición.

 

LOS ALAMBIQUES

Especialmente construidos para GLENFARCLAS los alambiques de cobre tienen una forma especial, diseñados para extraer la máxima calidad, el corazón de la “cerveza”.
Trabajan emparejados a fin de efectuar la doble destilación de la forma más exacta posible, su diseño parte de la utilización del fuego por la parte inferior – como quién calienta una olla – de tal forma que la ebullición sea suave y controlada. Actualmente la mayoría de los alambiques se calientan por medio de tubos internos, como si fuera una caldera de vapor, pero a nuestro entender este sistema modifica el aroma del aguardiente.
En el cuello del alambique una zona abombada hace que los vapores se expandan y haya una cierta condensación, este reflujo obliga a aumentar el tiempo de la destilación, pero permite una suavización.
Como siempre GLENFARCLAS busca un perfeccionamiento en el proceso, para ofertar la mejor calidad.

 

EL COLOR NATURAL

Sólo el color natural del whisky de Malta encontrará usted en las botellas de GLENFARCLAS, ningún aditivo para combinarlo, únicamente la selección de las barricas – ya que no todas dan el mismo tono – se utiliza para conseguir un tono lo más homogéneo posible. Cada partida es distinta, con ligeros matices en el color, así es la naturaleza, igual y diversa.
Afortunadamente las botas jerezanas, que han contenido Oloroso tienen un color oro viejo-ámbar, que combinadas con las que han contenido Fino o bien son de segunda utilización, o bien en sus casos de bourbon dan con cierta facilidad el color deseado.
La filosofía, la tradición en THE GLENFARCLAS es solamente productos naturales y proceso clásico.

     

 

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