|
En 1836 se concedió una licencia
a una pequeña destilería llamada Glenfarclas,
en la finca de Rechlerich en el condado de Ballindalloch,
entre las colinas de Moray. Jhon Grant adquirió los
derechos de la finca en 1865, que fue cuando la destilería
comenzó a desarrollar su verdadero potencial.
Arropada entre las suaves praderas al pie de la majestuosa
colina del Benrinnes se encuentra Glenfarclas que en gaélico
significa “valle de los verdes pastos”. Éste
es el hogar de Glenfarclas, viejo whisky de malta pura, verdadero
orgullo de Escocia.
Más arriba de la destilería, un pequeño
manantial de cristalinas, frescas y puras aguas se desliza
desde el corazón del Benrinnes. Este mágico
manantial se alimenta del deshielo de las nieves y fluye entre
brezo y turba filtrándose por el suelo de granito.
Éste es uno de los ingredientes esenciales del whisky
de malta Glenfarclas. Sin embargo es el alambique de cobre
quien hace al whisky ennoblecer. El verdadero secreto para
hacer un buen whisky de malta tiene sus comienzos en el alambique.
Un buen alambique permite la decantación de las más
ligeras y mejores partes del aguardiente. El whisky Glenfarclas
no se destila por un sistema continuo. Se produce en lotes
con gran esmero y meticulosa atención. Rigurosos controles
hacen que el primer lote sea tan especial y bueno como el
último.
Finalmente, después de pasado el proceso de destilación,
el whisky se guarda en botas que previamente han contenido
Jerez, Oloroso y Fino, y como sus antecesores, John Grant
selecciona los toneles personalmente. Para el proceso de envejecimiento
también se utilizan barricas de Bourbon.
Los toneles reposan “durmiendo” en los tradicionales
almacenes de madera, por muchos años, sólo compartiendo
sus secretos con los mismísimos ángeles. Desde
el sabor malteado en la boca del 10 años, hasta el
rico pastel de frutas empapado con Sherry del 30 años,
“Glenfarclas es tan natural y perfecto como el día
que te marchas de tu tierra Highland, su sabor capturado y
suspendido en el tiempo, hasta el momento deleitable de la
verdad, cuando el corcho se ha extraído y el sol del
otoño ha salido.”
Así cuando Glenfarclas es finalmente servido y saboreado,
tanto si es el de 10, 15, 25, 30, el excelente 40 años
o el único Cask Strenght 105, recuerde que cada sorbo
es una celebración de la combinación única
entre la localización y la historia; el logro del sueño
de una familia.
De las bonitas
flores del brezo
hace mucho que elaboran una bebida
mucho más ducle que la miel
mucho más fuerte que el vino
Robert Louis Stevenson
(1850-1894)

|