| EL vino es un producto
cultural en un doble sentido; nace de la cultura de un pueblo
y a su vez conforma poderosamente esa cultura. En nuestro país
los vinos de Jerez o de la Rioja presentan una imagen tan clara
de España como el monasterio de San Millán o la
Giralda de Sevilla. |
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Tierras de
Jerez
En el sudeste de España en la provincia de Cádiz,
se sitúa lo que muchos han venido en llamar el “Triángulo
de Oro” formado por Jerez de la Frontera, Sanlúcar
de Barrameda y El Puerto de Santa María y limitando
con el Atlántico en la llamada “Costa del Sherry”.
Región de colinas calizas, ondulantes, es una tierra
blanca, desde el color del suelo hasta las paredes de las
casas. Este enclave posee además una climatología
ideal para la elaboración y envejecimiento del brandy
de Jerez. A estas circunstancias favorables se les une una
tradición muy arraigada.
Jerez, Xérès o Sherry es una denominación
de origen geográfica cuyos vinos están protegidos
y vigilados rigurosamente por el Consejo Regulador de las
Denominaciones de Origen “Jerez-Xérès-Sherry”
y “Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda”.

Historia de Jerez
Las primeras noticias sobre el vino de Jerez nos las proporciona
Estrabón, geógrafo del siglo I aC, nos dice
que las primeras vides jerezanas fueron traídas a la
región por los fenicios alrededor del año 1100a.C.
Los siglos de la dominación árabe que vivió
España nos legaron conocimientos que han perdurado
con el paso del tiempo.
Ya en la Edad moderna, tras el descubrimiento de América
se comercializó en lugares como Las Indias y Antillas.
La comercialización en Londres data de 1578 año
en que los ingleses atacaron Cádiz llevándose
consigo 3000 botas de Jerez. A raíz de ese hecho el
vino Jerez se puso de moda en Londres.
Pocos vinos de la antigüedad siguen presentes en el mercado.
El jerez es uno de ellos porque los jerezanos, los naturales
y los de adopción, han acomodado sus estructuras productivas
a las necesidades de los tiempos y han sabido adaptarse a
los cambios en la demanda.
La Arquitectura del Jerez
Si contemplamos las bodegas de Jerez podremos concluir en
una primera aproximación que son hermosísimas
desde el punto de vista “estético”, pero
si las analizamos en función de las necesidades que
plantea la crianza de los Vinos de Jerez deduciremos que son
extremadamente funcionales.
El clima del Marco de Jerez, meridional cálido, pero
con fuerte influencia del Océano Atlántico,
no es el más adecuado para la crianza de vinos de calidad,
lo que ha sido un reto que ha obligado a los bodegueros de
Jerez a adecuar las condiciones arquitectónicas de
las bodegas para paliar los factores negativos y aprovechar
los positivos.
El Marco de Jerez presenta una gama muy variada de vinos que
van desde los blancos y muy secos hasta los oscuros y dulces.
La crianza de cada uno de ellos precisa condiciones microclimáticas
especiales que las bodegas han ido creando jugando con la
posición de la bodega, su orientación, su altura,
etc.
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