| Adquirido
en 1954 del señor Julien, notario en Saint-Émilion, este viñedo
es uno de los más antiguos de la denominación, pues en el
se encuentran los famosos " surcos romanos". La facilidad de los
viñedos y de los vinos a bien envejecer, explica este pasado prestigioso,
en efecto una gran parcela plantada en 1921 está todavía en
plena producción.
Actualmente se están
modernizando las bodegas, remarcablemente bien situadas entre la meseta
calcárea y la gran ladera arcillosa, este vino se caracteriza por
su distinción y su harmonía. En razón a una larga
fermentación y a su envejecimiento en barricas nuevas durante
18 o 20 meses, es un vino muy consistente y permite por tanto un largo
envejecimiento. Una producción limitada unido a su prestigio así
como el gran aprecio entre entendidos le garantizan un precio equivalente
a un segundo Cru del Médoc.
El Château Magdelaine puede clasificarse
desde principios de la década de los 60, entre los mejores "Crus"
de Saint-Émilion. Pertenece a la sociedad de Jean-Pierre Moueix,
de Libourne, la cual hizo la adquisición en 1952, iniciándose
rápidamente la realización de un importante programa de
replantación. Puede comprenderse por esta razón que las
grandes añadas de Magdelaine rivalizan actualmente con las mejores
de esta zona. Château Magdelaine se diferencia de los otros Saint-Émilion
por el elevado porcentaje de Merlot que entra en su "coupage".
Puede uno pensar que el vino obtenido es blando y delicado y con una evolución
precoz, sin embargo, no es este el caso. En razón de una larga
fermentación y de la adición durante el curso de ella del
20 % del raspajo, la Magdelaine, vinificado en barricas nuevas, es un
vino tánico, siempre marcado por un ligero sabor a madera de roble.
La Magdelaine es un vino muy caro. Una producción pequeña
unido al renombre que le otorgan los entendidos, le garantizan un precio
equivalente a los de un Médoc "Deuxieme Cru".
MILLÉSIMES

1990 -La bonne note que j'attribue à ce vin tient compte du fait
que Magdelaine se ferme souvent après la mise en bouteilles' pour
ne révéler sa véritable personnalité que 10
ans plus tard. Le superbe 1982 commence seulement maintenant à
sortir de son long sommeil. Le 1990 déploie des senteurs d'herbes
aromatiques' de petits fruits' de minéral et de vanille. En bouche'
on discerne des flaveurs de tabac doux' de café et de thé
à l'orange' un peu comme celles que l'on trouve dans les vins issus
de merlot très mûr. L'acidité est satisfaisante et
les tanins modérés assez fermes. Comme d'habitude' ce vin
se montre relativement différent dés autres Saint-Emilion'
et certains connaisseurs le trouvent trop austere. Il est certain qu'il
fera l'objet de controverses lors des dégustations a l'aveugle.
A maturité 1997-2010. Dernière dégustation: 11/93.
Puntuación 92.
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